Los que más sufren

En todas estas subidas y bajadas, llantos y euforias, los que más sufren son los que están mas cerca.
Los amigos más cercanos, los parientes más allegados.
Porque, en mi caso, ni yo misma logro soportarme cuando estoy con algunos síntomas de manía. Ya no se si controlo mis emociones o ellas son las que me controlan a mi.
Amigo, amiga.
No se si crees en Dios. Yo creo.
Y muchas veces lloré mientras oraba. Por impotencia. Rabia. Frustración.
Y aqui se pone densa la cosa.
Mi mente se acelera de tal manera, que se sale del carril.
Digo y hago cosas totalmente fuera de lugar.
En fin.
Quiero que esto se termine pronto.
Que acabe ya.
Quiero ya dejar de dañar a otros y de hacerme daño a mi misma.
Por la gracia de Dios, tengo paz.
Solo quisiera vivir sin ser juzgada por una condición que no elegí.
Vivir con esto ya es una rutina para mi.
La gente mas cercana conoce mi historia. Pero... no quiero que esto sea un impedimento para vivir plenamente, tener amigos... ser feliz.
Y es que ser feliz es una decisión diaria.
Perdonar y pedir perdón.
Amar y dejar que nos amen.
Tragar el orgullo y abrir la puerta a la humildad.
Y uno se pasa la vida buscando respuestas.
Amigo lector... No encontrarás las respuestas aqui y ahora. Algunas respuestas están más adelante.
Paciencia.
Un aplauso para esos amigos que aguantaron a mi lado incondicionalmente hasta hoy.
Un aplauso para los que supieron perdonar. Un aplauso para los que supieron callar. Un aplauso para todos.
Y gracias por el aguante :)

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